
-¿Hacerme daño? Yo no he nacido ayer, sabía perfectamente dónde me estaba metiendo. Y podía ganar, o podía perder, así que el daño me lo he hecho yo.
+Pero quiero que entiendas porqué lo hice.
-¿Que por qué lo hiciste? Pues, ¿está claro, no? Porque estás jodidamente pillada.
+No, ya no. Y tampoco quiero ser para tí la niñata caprichosa que se largó a Madagascar.
-Para mí tú eres mucho más que todo eso, para mi tú eres la chica de la mesa de billar y la chica de la sonrisa que miraba más por el retrovisor de mi moto más que a la carretera. Y la chica más caprichosa de todo el puto barrio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario